Vilanova i la Geltrú, 3 de Abril de 2007
Rafael Martín Pérez con DNI xxxxxxxxx que reside en xxxxxxxxx.
Declara que:
El 26 de julio de 2006 entré a trabajar en el Centro municipal de Control de Animales Domésticos de Vilanova i la Geltrú, hasta abril del 2007.
Que durante todo este periodo de tiempo y en mi turno de trabajo recogí al menos 6 animales heridos entre perros y gatos, entre ellos algunos con fuertes traumatismos por atropello o con serias mordeduras. Las indicaciones del encargado del centro, el señor Mohamed Alfari, son que en estos casos, siempre le tenemos que llamar a él (aunque esté fuera de servicio) y él decidirá en todo caso si debe avisar a los servicios veterinarios de urgencia que el ayuntamiento tiene contratados (yo nunca he tenido el teléfono de urgencias). Así procedí en cada caso, el encargado del centro me preguntaba a mí cual era el estado del perro, yo le indicaba que yo no era veterinario, pero pese a eso cuando las heridas o los traumatismos eran más que evidentes, así se lo indicaba. Pese a eso en ninguna ocasión los servicios veterinarios, en mi turno, se han personado de urgencia para atender ningún animal herido o en todo caso practicarle una eutanasia para que dejase de sufrir. Si la recogida del animal herido coincidía en viernes por la tarde, podía estar el pobre animal más de 70 horas en una jaula sin ningún tipo de atención, de hecho varios acabaron muriendo en ella antes de recibirla.
El procedimiento habitual del encargado en relación con los perros recién recogidos nerviosos o con un estado de ansiedad evidente, es pegarles una paliza para que según dice ‘aprendan quien manda aquí’. De hecho cuando debe entrar un perro nuevo en una jaula, el siempre entra en la jaula con las patadas por delante, de forma que, los perros, cogen miedo y se van al fondo de la jaula y así puede entrar el nuevo animal con más facilidad. En agosto de 2006 recogí un perro negro que no presentó ningún problema en la recogida, al día siguiente no obstante lo encontré muy nervioso y gruñéndome, le comenté al encargado por este cambio de actitud, me dijo que le había pegado una tanda para poder imponerse sobre él. Me enteré que a los pocos días este perro mordió al encargado y a la semana había desaparecido del centro.
La limpieza del interior de las jaulas se realiza con agua fría y a muy alta presión (con un equipo especial), tanto en verano como en invierno, algunos trabajadores y voluntarios sacamos a los animales de la jaula, para evitar que se mojen. Tenemos instrucciones del encargado de que para evitar perder tiempo se haga con los perros dentro, de hecho él siempre lo realiza de este modo. Inevitablemente los perros se mojan y en pleno invierno me he encontrado muchas veces con perros muy mojados tiritando de frío sobre un charco, ya que además los errores que presentan algunas jaulas en el peralte del suelo, hace que el agua se acumule en ellas.
Según el protocolo del centro no se admiten animales de particulares y tampoco encontrados en la vía pública pero traídos directamente por un ciudadano al centro. Siempre debe de existir un registro en la policía o bien puede ser recogido directamente por el personal del centro, en determinado lugar, por indicación generalmente telefónica, de la propia policía local. Pese a esto un amigo del encargado trajo directamente al centro su perra llamada ‘Sena’ que es una pit bull marrón y con microxip. Posteriormente la perra fue adoptada por otras personas.
El centro posee una gatera, cuyo interior ha sido completamente puesto o construido por una protectora local y sus voluntarios. En el tema de la gatera teníamos órdenes estrictas del encargado, primero de no limpiar nunca y segundo de procurar no hablar con determinados voluntarios de la protectora, máxime cuando preguntaban por el estado de salud de tal o cual gato que había sido llevado a las jaulas de las oficinas (a las cuales ellos no tienen acceso). Si preguntaban les teníamos que contestar que le preguntasen al propio encargado (tienen además absolutamente prohibido preguntar al propio veterinario del centro).
A principios de septiembre de 2006 se recogió de las oficinas de la policía local un caniche blanco de unos 4 meses, que había dejado allí un ciudadano el cual firmó el correspondiente documento. El policía local que atendió a la persona me llamó poco después para indicarme su interés en su adopción, no obstante esa era mi primera noticia de que existía dicho perro, ya que no llegó a entrar nunca en el centro municipal.
En febrero de 2007 procedí a la recogida de una perra Husky de pura raza y de su cachorro de unos 3 meses, el lugar fue la residencia canina Mas Garbi sita en Vilanova, por lo que se ve se los habían dejado atados a la puerta. Al volver al centro con los animales el encargado insistió en que él mismo se encargaría de los perros. Al día siguiente pude constatar fielmente que mientras la perra se encontraba en una jaula, su cachorro no estaba, ante mis preguntas al encargado sobre donde estaba el perrito, me contestó con un corto ‘eso no es tu incumbencia”.
Es importante también señalar que toda la documentación así como el acceso al ordenador siempre la realiza el encargado o el veterinario, nunca los trabajadores del centro, y a veces también una voluntaria muy afín y de su plena confianza.
Existen innumerables hechos acontecidos en los pocos meses en que yo he trabajado en el centro, pero únicamente menciono aquellos que, de forma directa o indirecta, puedo demostrar.
Para que así conste a todos los efectos legales firmo la presente declaración jurada.
Fdo. Rafael Martín Pérez
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