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Problemes de conducta gossos
| Problemes i solucions - Tinença |
Tots els continguts son originals del Dr. Claudio Gerzovich Lis, Médico veterinario, especialista en comportamiento canino y felino, Buenos Aires, Argentina. El doctor Claudio ha permès la seva inclusió expressament, dintre d'aquesta pagina. Per la qual cosa li estem molt agraïts. Un link directe a la pagina web de Comportamiento Animal és el següent : Comportamiento Animal
Trastornos de comportamiento
Durante la convivencia entre perros y seres humanos surgen a veces algunas dificultades, producto del comportamiento de los animales. Estas dificultades se denominan problemas de conducta. Sin embargo, esta definición muchas veces no es compatible con la realidad.
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El hecho de que el comportamiento de unperro no sea del agrado de su dueño o que le cause algunos problemas, no significa necesariamente que la conducta sea anormal o que se trate de un verdadero trastorno de conducta, sino más bien comportamientosnormales para el perro pero indeseables para su dueño. |
En general, muchos de los comportamientos indeseables que presentan losperros son reacciones normales ante diversas situaciones conflictivas que les plantean sus propietarios.
Veamos un ejemplo. Ringo era un cachorro de siberian husky al cual su propietario solía dejar mucho tiempo solo durante el día, ya que trabajaba más de diez horas diarias. Como Ringo se aburría sobremanera, solía romper diversas cosas. De regreso al hogar, su dueño lo castigaba por su mala conducta. Hasta que un día Ringo, mediante un gruñido, le demostró a su ocupado propietario que no toleraría ser castigado nuevamente. Esto fue suficiente para que la persona en cuestión solicitase una entrevista.
Resultó algo difícil convencerlo de que Ringo no tenía ningún problema de conducta sino que en realidad era él quien tenía un problema por la conducta de su perro, provocada por una situación que era incompatible con las necesidades del animal. Fue así como el contratar a un paseador de perros y el brindarle a Ringo objetos alternativos aptos para su destrucción solucionaron el problema.
Por supuesto que muchas conductasindeseables pueden ser verdaderamente anormales y además tener su origen en trastornos orgánicos de diversa índole. Si unperro comienza a orinar dentro de la casa por producir una mayor cantidad de orina a causa de una diabetes mellitus, su dueño no resolverá el problema a menos que un médico veterinario implemente un tratamiento para esta enfermedad.
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Cuando un perro presenta un comportamiento indeseable para su dueño resulta entonces imprescindible diagnosticar si ese problema se debe a uncomportamiento normal o anormal del animal. La consulta al médico veterinario o a un especialista en comportamiento animal será de vital importancia, ya que nadie mejor que ellos para determinarlo. |
Comportamiento agresivo del perro
De todos los comportamientos indeseables que presentan los perros, laagresividad es el único que puede poner en serio riesgo la integridad física e incluso la vida de una persona. Por tal motivo, el comportamiento agresivoes el problema por el cual más frecuentemente los propietarios consultan a los especialistas en comportamiento animal.
Hace algunos años, cuando los conocimientos acerca del comportamiento canino eran escasos, se pensaba que si un perro mordía a una persona se debía sólo a que el animal padecía alguna enfermedad, más precisamente, rabia. Si bien algunas veces ésa era la razón delcomportamiento agresivo, en la mayoría de los casos respondían a causas totalmente diferentes. A pesar de que en la actualidad existen muchos lugares en los que no se diagnostican casos de rabia canina desde hace varios años, siguen existiendo situaciones en las que los perros agreden a los seres humanos. Los animales suelen no ser los únicos responsables ya que en muchos casos esta reacción responde al total desconocimiento que la mayoría de las personas tiene acerca del comportamiento de los perros y también a que muchas conductas agresivas son estimuladas, consciente o inconscientemente, por los propietarios.
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Uno de los aspectos que hay que tener en cuenta es que la mayoría de loscomportamientos agresivos de los perros son normales y no verdaderas patologías, aunque por supuesto existen conductas agresivas anormales, de origen orgánico. En una especie social como la de los perros, que actúa a partir de un sistema jerárquico, que caza en grupo y que realiza la mayoría de sus actividades coordinadamente, el orden es una premisa fundamental. Este orden es establecido sobre la base de diferentes interacciones en las que la agresividad suele ser un componente importante. A su vez, es a través de la agresividad que los animales defienden sus territorios de extraños |
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La agresividad es considerada además una característica positiva en muchas razas de perros, especialmente en aquellas destinadas a proteger el territorio o la familia. También en muchos casos este comportamiento es estimulado en forma individual por muchos propietarios. Si un perro agrede e incluso lesiona a un delincuente que pretendía ingresar en nuestro domicilio, será calificado como un héroe. Pero si el mismo perro agrede a un amigo que venía de visita será considerado como un individuo peligroso al que hay que sacar de la casa. Un ejemplo más de que los perros muchas veces son víctimas de nuestras propias incoherencias. |
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Finalmente, todo propietario de un perro debe saber que no existe un tratamiento universalmente válido para los perros agresivos, ya que laagresividad es un comportamiento sumamente complejo. Dado que puede responder a muchas causas distintas, en cada caso será necesario que un profesional especializado diagnostique adecuadamente el tipo de agresión que presenta el animal.
Problemática social de la agresividad
El comportamiento agresivo de los perros siempre ha sido un problema social de importancia. Esto se debe a que un perro agresivo puede poner en peligro la integridad física de una persona, llegando en casos extremos a ocasionarle la muerte.
Desde sus inicios la medicina veterinaria ha enfocado el problema de la agresión desde un punto de vista exclusivamente sanitarista. Dicho enfoque no merece ningún tipo de objeción ya que gracias al mismo se controló una enfermedad zoonótica de extrema gravedad: la rabia. Sin embargo debido a que el único procedimiento metodológico utilizado en los casos de perros mordedores es la denominada "observación antirrábica", la agresión canina en sí misma sigue siendo un problema social relevante.
| Según el Ministerio de Salud de la Nación Argentina, se reportan al año alrededor de 60.000 mordeduras de perros (casi siete por hora). La mitad de las agresiones se produce contra chicos menores de 14 años y la mayoría de los perros mordedores son mascotas de la familia o animales que tienen dueño. Vale la pena remarcar que un informe de la provincia de Buenos Aires considera que alrededor el 70% de las mordeduras no se denuncian. Un estudio realizado en Pensilvania, Estados Unidos, mostró que sobre un total de 3.000 niños en edad escolar el 45% habla sido mordido por un perro durante su vida; de ellos el 30% había sido mordido por su propio perro (2). En Argentina en un estudio realizado en Capital Federal y Gran Buenos Aires el 30% de los propietarios de perros manifestó que sus animales habían manifestado episodios agresivos (1). | ![]() |

A su vez, resulta frecuente que muchos propietarios de perros deban someter a sus animales a más de una observación antirrábica a lo largo del tiempo debido a que los perros repiten episodios agresivos. Esto se debe a la falta de un diagnóstico y por ende de un tratamiento adecuado del problema en cuestión.
Esta realidad nos indica que resulta de imperiosa necesidad ampliar el enfoque acerca del comportamiento agresivo en los perros. Para ello es necesario comprender que el comportamiento agresivo de los perros hacia los seres humanos es un fenómeno complejo que incluye numerosas variables (genética, orgánica, aprendizajes, vínculo con los humanos, etc.), que puede ser de diversos tipos (agresión jerárquica, irritable, por temor, sobreprotectora, por causas orgánicas o funcionales, etc.) y que no sólo puede ser el vehículo de transmisión de una zoonosis sino que debería ser considerada una zoonosis en si misma.
Por todo lo expuesto sólo un enfoque global del problema de la agresión podrá aportar elementos que contribuyan a minimizar dicho problema y así mejorar el bienestar tanto de los propietarios de perros como de los que no lo son y por supuesto el de los propios perros.
Agressivitat per dominancia
Agressivitat als propietaris i coneguts
Normalmente la agresión por dominancia se produce contra los dueños del perro o contra las personas conocidas por el animal. Se genera cuando por diversos motivos un perro llega a sentirse el líder del grupo - es decir, el dueño de la casa - y por lo tanto no acepta que ninguna de las personas que viven con él le pidan que realice algo que no desea hacer.
Es muy común que el dueño de un perro le permita a su animal hacer todo lo que quiera: sacarlo a pasear cuando así lo dispone el perro, alimentarlo cada vez que el animal ladra pidiendo comida, y demás. Todas estas actitudes tienen como denominador común que el perro toma la iniciativa y el dueño obedece. Sin necesidad de palabra alguna, el animal siente que tiene el control de la situación, es decir, el poder.
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Sin embargo, en algún momento de la convivencia el dueño suele pedirle a su compañero que haga algo. Si es del agrado del perro, cumplirá la orden sin problema. En realidad lo hará porque él desea hacerlo y no por respeto a su propietario. Por el contrario, si esa orden no es de su agrado, no obedecerá. Si el dueño se enoja y lo reprende, el perro posiblemente le gruñirá. Si la persona no entiende el mensaje y continúa en su accionar, muy probablemente termine mordida por su propio perro. |

A diferencia de lo que la mayoría de la gente cree, el castigo físico al perro agresivo no suele ser eficaz para resolver el problema. Esto se debe a que el perro considera que es él el dominante del grupo y, por este motivo, no sólo no aceptará el castigo sino que probablemente reaccionará con mayor agresividad.
El método más adecuado para resolver este comportamiento indeseable consiste en demostrarle al perro no que uno tiene más fuerza que él sino más poder. El camino más sencillo es suspender caricias y todo tipo de interacción con el perro, a menos que el animal obedezca una orden. En ese caso recibirá su premio, es decir, una caricia. En un comienzo los pedidos realizados al animal deben ser de su agrado para que obedezca. Luego, y a medida que se observan resultados positivos, se debe aumentar el grado de exigencia. De esta forma el perro aprenderá que hay que trabajar para poder sobrevivir y que el encargado de "pagarle" por la tarea es su propietario, quien a partir de ese momento se habrá convertido en el verdadero jefe del grupo.
Agressivitat per sobreprotecció
Agressivitat a persones desconegudes
A diferencia del de la agresión por dominancia, la agresión sobreprotectora en los perros está orientada hacia personas desconocidas o poco conocidas para el perro, aunque en ciertos casos puede estar orientada también hacia los miembros del grupo familiar.
Normalmente los perros protegen el territorio en el cual habitan, a los miembros de su grupo de pertenencia y/o a objetos que ellos consideran de su propiedad. La mayoría de las veces los perros que protegen el territorio o a la familia de la presencia de intrusos suelen cesar en su comportamiento hostil si sus dueños así se lo piden.
| De esta forma, es frecuente observar cómo un perro ladra intensamente cuando un extraño se acerca y deja de hacerlo cuando su propietario se acerca a la puerta y después de pedirle silencio permite la entrada de la persona ajena a la casa. En ese momento algunos perros pueden mostrarse amistosos o indiferentes con el extraño. | ![]() |
Sin embargo, en algunas ocasiones también se observan perros agresivos que no responden a los pedidos de su propietario, quien debe encerrar al animal antes de permitir el ingreso de la visita. En otras ocasiones los perros pueden permitir el ingreso de extraños pero ante el más mínimo intento de éstos de acercamiento a sus propietarios los perros suelen agredirlos con gran decisión. En ambos casos los perros no están protegiendo el territorio ni a la familia, sino que la están sobreprotegiendo y este comportamiento puede ser sumamente peligroso para la integridad física de los seres humanos.
Si bien esta conducta es propia de animales que presentan una tendencia innata a la protección y que por un manejo erróneo exageran primero y exacerban después este comportamiento normal transformándolo en sobreprotección, existen dos causas principales que la motivan:
La estimulación del perro por parte del propietario. Esta estimulación puede ser consciente o inconsciente. Muchos propietario incentivan el cuidado territorial a través de palabras de aliento y caricias cuando los animales ladran ante la presencia cercana de extraños en sus domicilios. Esta actitud puede inducirlos a no permitir la entrada al hogar de ninguna persona, ya sea amiga o no de la familia.
La excesiva malcrianza. Esto lleva a la sobreprotección e induce a su vez a muchos animales a sobreproteger a sus dueños. Incluso en casos extremos un perro puede sobreproteger de tal manera a su dueño que no permite que otro miembro de la familia se acerque cuando se encuentra junto al perro.
Finalmente, vale la pena mencionar la sobreprotección que muchos perros tienen en relación con objetos que consideran de su propiedad. En estos casos cuando un animal se halla cerca de estos objetos no permite que nadie, ya sea conocido o desconocido, pase cerca de él y mucho menos que intente quitárselo.
En todos los casos la corrección de la agresión sobreprotectora en los perros suele serbastante dificultosa. Para ello es necesario modificar el mensaje que recibe el perro. Primero el animal debe dejar de tomar sus propias decisiones y esperar la decisión del propietario. Para lograr esto suele ser necesario revertir el vínculo de liderazgo que muchos de los perros que presentan agresión sobreprotectora ejercen sobre sus dueños. En la mayoría de los casos es necesaria la consulta a un profesional ya que un animal que se siente dominante difícilmente acepte ocupar el rol de subordinado. Por el contrario, si la sobreprotección ocurre en perros cuyos dueños cumplen el rol de líderes dentro del grupo, la tarea a realizar suele ser algo más sencilla.
El objetivo final del tratamiento consiste en disminuir la agresividad de los animales no a través de un método que les resulte traumático - como el castigo físico -, sino a través de un cambio en el aspecto emocional a fin de que dejen de considerar como peligrosas las situaciones antes mencionadas. Para lograr esto no hay nada mejor que estimular y premiar una buena conducta siempre manteniendo un mensaje coherente, exigir el cumplimiento de esa conducta mostrando firmeza en la actitud y ser pacientes para esperar los resultados.
Por último creo necesario recordar la importancia de prevenir la aparición de los comportamientos agresivos indeseables. Con este propósito, se recomienda elegir el perro que mejor se adecue a las necesidades del grupo familiar para luego educarlo correctamente. Sin embargo, si uno ya convive con un perro no debe olvidar que la mayoría posee una gran capacidad de aprendizaje. Si ésta es estimulada correctamente, será posible cumplir con aquel dicho popular que afirma que "siempre es mejor prevenir que curar".
Destructivitat de mobles i objectes
Otro de los comportamientos indeseables que suelen presentar los perros en su convivencia con los seres humanos es la destructividad de muebles u otros objetos. Por supuesto que la mayoría de las veces este comportamiento indeseable suele ocurrir en ausencia del grupo familiar, es decir, cuando el perro está solo. También en este caso la mayoría de los propietarios suelen castigar al animal cuando regresan a su casa y se encuentran con los restos de sus preciados objetos. Sin embargo, esta actitud no sólo no suele ser adecuada ni eficaz para corregir esta mala conducta sino que además puede contribuir a empeorarla.
Para revertir esta conducta primero es necesario, como en todos los casos, conocer las causas por las que un perro rompe cosas. Entre las más frecuentes figuran la necesidad de experimentar el gusto y la textura de los objetos que están en el ambiente, habitual en los cachorros; el aburrimiento, tanto en cachorros como adultos; el aprendizaje, en juveniles; y, finalmente, como un modo de aliviar tensiones, no importa la edad del perro.

Si de cachorros se trata, hay que tener en cuenta que suelen ser sumamente curiosos y que esta curiosidad en general está orientada hacia todo lo nuevo. Por eso, al igual que los bebés, suelen llevarse a la boca diferentes objetos que están a su alcance. La diferencia radica en que los filosos dientes del cachorro y sus poderosos músculos masticatorios tienen un poder de destrucción suficiente para dañar cualquier tipo de objeto.
Por este motivo al principio de la convivencia es importante preocuparse por:
Proporcionarle al cachorro diferentes objetos que sean adecuados para que se los lleve a la boca. Es mejor no darle cuatro o cinco "chiches" y dejárselos a su disposición en forma permanente ya que seguramente se aburrirá y buscará algún objeto novedoso en lugar de los que tenía destinados para él.
Poner fuera del alcance del cachorro aquellos objetos preciados hasta tanto el perro sea más grande.
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Si la destructividad por aburrimiento ocurre cuando el perro, ya sea cachorro o adulto, permanece solo en la casa durante varias horas al día, resultará conveniente además sacarlo a hacer una larga caminata media hora antes de que su dueño se vaya de la casa y media hora después de su regreso. De esta manera se le brinda al animal la posibilidad de distraerse y cansarse. Como consecuencia no sólo se aburrirá menos sino que también eliminará tensiones durante el ejercicio y tendrá menor necesidad de morder y romper objetos. |
Finalmente, otra forma de prevenir el comportamiento destructivo es no darle al perro zapatillas viejas, medias viejas o cualquier otro objeto, ya que probablemente el animal no diferencie estos objetos viejos de los nuevos, que sí tienen valor para su propietario. Es frecuente observar cómo perros que han sido estimulados a jugar, por ejemplo, con zapatillas o ropa vieja terminan destrozando zapatillas nuevas.
Ansietat per separació: angustia per la soletat
Debido a que los perros son animales altamente sociales suelen sufrir estrés cuando son separados del grupo social al que pertenecen. Cuando un perro es aislado y privado de la compañía de otro individuo, ya sea un congénere o un compañero humano, puede manifestar diferentes reacciones. Entre las más comunes podemos mencionar perros que orinan y defecan dentro de la casa, ladrido excesivo, perros que presentan destrcutividad, arañado de las puertas de acceso a la casa, aullidos permanentes. Desde ya que cualquiera de estas conductas se puede manifestar por distintos motivos, además de la ansiedad por separación. Por lo tanto, es esencial tener en cuenta cuáles son los indicios de que éste puede ser el problema.
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El más importante es que estas conductas ocurren cuando el perro es dejado solo en la casa. Otros hechos relevantes que pueden ser indicativos de ansiedad por separación son: el perro se altera emocionalmente unos minutos antes de la partida del propietario, comienza a ladrar, aullar y/o a arañar la puerta en forma inmediata después de que se marcha, recibe a su dueño muy efusivamente, como si hiciesen años que no lo ve, aunque la separación haya sido de sólo treinta minutos. Hay que tener en cuenta que su causa es siempre la angustia del perro por la soledad y que jamás se trata de venganza ni de bronca porque su dueño lo dejó solo. Por eso si una persona regresa a la casa después de algunas horas de ausencia y encuentra que su perro ha hecho todo tipo de desastres, no debe castigarlo ya que así no sólo no solucionará el problema sino que posiblemente lo agravará. |

La manera adecuada de corregir este comportamiento indeseable es mediante las denominadas "partidas programadas". Esta técnica consiste en dejar solo al perro por muy breves instantes a fin de que no experimente la sensación de angustia y luego aumentar gradualmente el tiempo de exposición a la soledad.
Además se deberá eliminar toda situación que genere ansiedad en relación con la partida y la llegada. Tanto al irse como al regresar a su domicilio, el dueño no debe saludar ni hablarle al perro durante unos minutos a fin de no aumentar el compromiso emocional del animal.
Por todo lo dicho resulta de vital importancia que el dueño de un perro acostumbre a su animal a quedarse solo en la casa a edad temprana, es decir, desde que el cachorro se incorporó a su nuevo hogar. De esta manera, el pequeño se acostumbrará a tolerar la soledad sin experimentar ningún tipo de angustia.
El bordar dels gossos: més que una molèstia
A la mayoría de los propietarios de perros, sobre todo aquellos que viven en casas, les interesa que sus perros ladren ante la presencia de extraños. De esta manera se sienten protegidos por sus animales y además disuaden a potenciales ladrones de ingresar en sus domicilios. Sin embargo, si el ladrido de un perro no se produce en forma momentánea inducido por un estímulo externo amenazante sino que es una constante, deja de ser una característica positiva para constituirse en un comportamiento indeseable, sobre todo para aquellas personas que conviven con sus perros en departamentos.
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Si bien el ladrido de un perro es un comportamiento normal, genéticamente programado, que cumple tanto las funciones de aviso o alarma para los miembros de un grupo de pertenencia como la de amenaza hacia extraños que intenten penetrar en su territorio, también puede ser emitido por muchas otras razones y en las circunstancias más diversas. Una de las causas más frecuentes por las que un perro comienza a ladrar es la denominada facilitación social. Este término se utiliza para explicar aquellos comportamientos que un animal realiza cuando es estimulado por otro animal que ejecuta la misma conducta. Es habitual que cuando un perro del vecindario comienza a ladrar sea seguido por el resto de los perros del lugar. |
Debido a que en la mayoría de los casos no es posible corregir la causa que origina el problema, una forma adecuada para revertir este comportamiento puede ser estimular al perro a realizar un comportamiento incompatible con el ladrido, como por ejemplo, pedirle que obedezca una determinada orden y premiarlo por su respuesta adecuada. Por supuesto que es posible aplicar esta técnica si uno está presente cuando el perro comienza a ladrar. Por el contrario, si el perro se encuentra solo cuando es estimulado a ladrar por sus congéneres vecinos, nada se puede hacer para modificar la situación, salvo esperar a que el animal que dirige el "coro" decida dejar de ladrar.

Otra de las causas frecuentemente responsables del ladrido excesivo es la frustración social. Los perros son animales altamente sociales, que disfrutan de la compañía de sus dueños. Muchos propietarios les permiten a sus animales disfrutar de su compañía hasta que por alguna conducta indeseable del animal deciden encerrarlos. Esta actitud humana genera un gran desconcierto en el perro y, sumada a la frustración producida por la separación y la consiguiente soledad, induce a muchos perros a ladrar descontroladamente a fin de eliminar las tensiones. Por eso es tan importante acostumbrar a un perro desde su etapa de cachorro a quedarse solo en forma gradual a fin de evitar alterar su estado emocional en forma repentina.
Otra razón que induce a los perros a ladrar excesivamente es el aburrimiento. Cuando un perro está solo por varias horas se aburre y una de las actitudes que puede tomar ante esta situación es ladrar. Lo conveniente es tratar de no dejar solo a un perro por largos períodos o, cuando no hay más remedio, dejarle objetos que llamen su atención y que pueda morder a fin de que se distraiga.
Pero también en este punto el aprendizaje puede jugar un rol sumamente importante. Es común observar cómo un propietario termina haciendo lo que su animal pretende con tal de que haga un poco de silencio. Compartir la comida con él, dejarlo ir a dormir a la pieza con los chicos o salir corriendo a dar un paseo porque el ruido producido por el ladrido del animal se torna insoportable, son sólo algunos ejemplos. Sin embargo, jamás hay que olvidar que los perros tienen una gran capacidad de aprendizaje y que rápidamente captarán que el mejor camino para obtener lo que desean será ladrar. Por eso es imprescindible evitar este comportamiento indeseable no "premiando" a un perro por emitir el ladrido. Si esta conducta ya está instalada uno de los mejores caminos a seguir será ignorarlo hasta que perciba que ladrar no le garantiza llamar la atención de su dueño, sino más bien todo lo contrario.
Deposicions en llocs inadequats
Uno de los primeros comportamientos indeseables que se presentan durante la convivencia entre un perro y una familia es cuando el cachorro elimina sus deposiciones en lugares inadecuados. Son por supuesto comportamientos inadecuados para el dueño pero no para el perro, quien la mayoría de las veces no recibe un correcto entrenamiento acerca de cuál es el lugar correcto para que haga pis y caca.
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Uno de los métodos más utilizados por los dueños consiste en colocar junto al lugar de descanso y de alimentación del cachorro papeles de diario. Si el cachorro orina o defeca en otro lugar suelen refregarle el hocico en sus propias deposiciones y llevarlos al lugar elegido por ellos para exigirle que elimine allí o se atenga a las consecuencias. Si a pesar de esto el animal continúa haciendo pis y caca en cualquier lado menos donde su enfurecido dueño pretende, el castigo físico no se hará esperar y el vínculo con el cachorro se deteriorará por completo. En realidad, si un cachorro que fue sometido a este tipo de enseñanza no orina ni defeca donde su propietario desea la culpa no es del cachorro sino del método utilizado por el dueño. Por el contrario si el cachorro comienza a eliminar sus deposiciones en el lugar fijado por el dueño, no lo hace gracias al método de enseñanza utilizado sino a pesar del mismo. |

Veamos algunos conceptos acerca del comportamiento normal de eliminación de los perros. Una vez que son capaces de movilizarse por sus propios medios, los cachorros comienzan a orinar y a defecar en lugares alejados de donde duermen y comen. Por lo tanto, colocar papeles de diario junto al lugar de descanso y alimentación es totalmente incorrecto para lograr el objetivo deseado.
La capacidad de lograr un aprendizaje estable comienza a partir de la octava semana de vida, aunque ya pueden aprender simples consignas a partir de la quinta semana. Sin embargo, los cachorros no pueden razonar. Cuando una persona reprende a su cachorro por haber hecho pis en un lugar indeseable y lo lleva al sitio elegido, está pretendiendo que su animal realice un razonamiento complejo. El mensaje del dueño es el siguiente: "Te reprendo por haber hecho pis donde no debías, te muestro dónde quiero que de ahora en más lo hagas y también quiero que pienses muy bien antes de repetir tu mala acción o te atendrás a las consecuencias." Es obvio que ningún cachorro puede elaborar adecuadamente semejante mensaje.
Para cualquier propietario resultará más conveniente utilizar un método no traumático y con consignas claras para el animal. Si uno vive en un departamento y le brinda a su cachorro un lugar de descanso en la cocina pretendiendo que orine y defeque en el lavadero, jamás deberá dejar abierta la puerta de acceso al resto de la casa.
Para un cachorro que duerme y come en la cocina, el living o uno de los dormitorios serán lugares ideales para eliminar las deposiciones, ya que se encuentran alejados de su lugar de descanso y alimentación. Por lo tanto, el cachorro sólo deberá ingresar en esos lugares después de haber orinado y defecado, pudiendo permanecer allí por un breve período y sólo bajo estricto control. En realidad el hábitat del animal deberá ser la cocina y el lavadero, cuyos pisos estarán totalmente cubiertos por papeles de diario para que el cachorro orine y/o defeque allí. Luego, a medida que pasan los días, se irán sacando los diarios, primero los que están más alejados del lavadero y luego los que le siguen para finalmente dejar cubierto sólo el lugar definitivo para las deposiciones.
Por supuesto que si durante ese tiempo el cachorro orina o defeca donde no corresponde en presencia del dueño, éste deberá llevarlo inmediatamente al lugar adecuado en el más absoluto silencio y sin enojarse y dejarlo allí durante unos minutos para luego restringir durante unos días el acceso del animal al resto de la casa. Si en cambio el cachorro orina o defeca en el living en ausencia de algún miembro de la familia la responsabilidad no será del perro, por lo que no deberá ser castigado, sino de la persona que no lo controló en forma adecuada.
Els gossos i les seves pors
El miedo a los ruidos y las tormentas
Uno de los comportamientos indeseables que más frecuentemente se observan en los perros son aquellos relacionados con el miedo a estímulos tales como tormentas y ruidos fuertes.
Ante tales situaciones muchos perros buscan huir desesperadamente, destruyendo todo lo que obstruya su paso, a fin de terminar con la sensación de terror que los embarga, mientras otros buscan refugio en lugares tan insólitos como un placard o una bañera.

Para analizar las reacciones de temor de nuestros animales en forma general resulta útil plantearnos la siguiente pregunta:
¿Qué sentiríamos nosotros si ante una situación que nos agobia y nos produce gran temor no pudiésemos hablar con otras personas o si nadie nos pudiese explicar que algún estímulo que nos produce temor en realidad no nos dañará?
Lo que seguramente ocurriría sería que actuaríamos de una manera muy similar a como actúan nuestros perros, a menos que por un proceso de habituación nosotros experimentáramos frecuentemente estos estímulos y nos diéramos cuenta de que en realidad no nos dañarán. Pues bien, debido a que los perros no hablan, éste es el único camino que tienen para adaptarse a una situación que les causa temor.
Antes de analizar las reacciones de miedo a los ruidos fuertes y a las tormentas vale la pena hacer dos aclaraciones:
Primero, es necesario saber que si bien es cierto que un temor excesivo es contraproducente, no menos cierto es que en condiciones naturales tener miedo ante situaciones potencialmente peligrosas es normal e incluso beneficioso para los animales y también por supuesto para nosotros, los seres humanos.
Segundo, un dueño debe evitar acariciar a su animal y hablarle a fin de explicarle que la situación no es peligrosa. Tanto el tono suave de la voz como las caricias pueden ser entendidas por el perro como un premio o una gratificación por su comportamiento, es decir, por tener miedo. Por supuesto, lo que también debe evitar hacer el dueño es castigar a su animal, ya que esta actitud puede no sólo agravar el comportamiento en cuestión sino también deteriorar el vínculo con el perro.
Muchos propietarios de perros saben que unos de los momentos más traumáticos que deben pasar sus animales durante el año es el de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Desde ya que esto no se debe a las fiestas en sí mismas sino a los festejos con pirotecnia. El temor a los estampidos producidos por la pirotecnia y también por armas de fuego puede ser de origen innato o adquirido. Los perros presentan una tendencia natural a sentir temor ante estímulos intensos y además también son propensos a sufrir el fenómeno conocido como sensibilización , por el cual "aprenden" a temer a ruidos de muy baja intensidad. Tal es así que a medida que pasa el tiempo los perros sensibilizados presentan reacciones de temor ante estímulos cada vez más débiles o reacciones cada vez más intensas ante el mismo tipo de estímulo.
En el caso de miedo a las tormentas probablemente intervengan los mismos componentes que en el punto anterior, es decir, lo innato y lo aprendido. Sin embargo, aquí hay que destacar que los perros no sólo muestran temor una vez iniciada la tormenta, sino también antes. Esto presumiblemente se debe a la presencia de cambios ambientales, tales como un aumento de la humedad y una disminución de la presión atmosférica, que los perros asocian con una tormenta.
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Tanto en el caso del miedo a los ruidos como a las tormentas, el objetivo es lograr que el perro que lo padece logre superarlo o al menos se acostumbre a tolerarlo. Para ello existe una técnica denominada desensibilización sistemática, que consiste en exponer al animal a un estímulo capaz de provocar una reacción de temor a una intensidad tan baja que esta reacción no se produzca y así permitir que ocurra la habituación a ese bajo nivel de estímulo. Luego la intensidad del estímulo puede ser incrementada gradualmente, teniendo la precaución de no provocar una respuesta emocional en el perro. Si este procedimiento se continúa hasta que el estímulo en cuestión es presentado en su máximo potencial, será posible que la reacción de temor desaparezca por completo. |
En lo que respecta a las tormentas se pueden utilizar grabaciones que reproduzcan sus sonidos característicos, comenzando con un volumen bajo y aumentándolo gradualmente a medida que transcurren las sesiones. En este caso es imposible reproducir las condiciones ambientales existentes durante las tormentas, por lo que obtener un buen resultado final no siempre suele ser fácil.
En el caso del miedo a los estampidos, se puede utilizar un arma de fuego con balas de salva o elementos de pirotecnia y comenzar a una distancia tal que el sonido emitido llegue a los oídos del perro a una intensidad muy baja, para luego, con el correr de los días, disminuir la distancia de emisión del sonido.
Por último, en los casos de mayor gravedad será necesario utilizar una medicación adecuada a fin de lograr tranquilizar al animal para después aplicar la desensibilización sistemática. Desde ya el tratamiento a seguir debe estar en manos de un médico veterinario generalista o de uno especializado en comportamiento animal, quienes serán los encargados de prescribir la medicación pertinente y de monitorear los resultados. Si bien la mayoría de las consultas que reciben los veterinarios con respecto al miedo a los estampidos se concentran entre el 23 y el 31 de diciembre de cada año, lo ideal sería que los propietarios consulten con suficiente antelación como para poder implementar un tratamiento curativo y no sólo paliativo.
Finalmente es importante tener en cuenta el dicho popular que dice que siempre "es mejor prevenir que curar" y por lo tanto tratar de exponer a los cachorros desde edad muy temprana y en situaciones no traumáticas sino placenteras a los estímulos que uno desea acostumbrarlos y así evitar la aparición futura de comportamientos fóbicos.
Los perros y sus miedos II
Uno de los comportamientos indeseables que más frecuentemente se observan en los perros son aquellos relacionados con el miedo a diferentes estímulos tales como tormentas, ruidos fuertes, otros perros, personas y objetos inanimados. Ante tales situaciones muchos perros buscan huir desesperadamente a fin de terminar con la sensación de terror que los embarga.
Algunos de los propietarios de estos animales se sienten molestos, consciente o inconscientemente, debido a que según ellos sus animales son cobardes. Otros sufren al percibir la sensación de temor que experimentan sus perros ante estos estímulos. Sin embargo, tanto unos como otros suelen desconocer las causas de esta sensación y mucho más la manera adecuada de corregir su efecto.
Para analizar las reacciones de temor de nuestros animales en forma general resulta útil plantearnos la siguiente pregunta: ¿Qué sentiríamos nosotros si ante una situación que nos agobia y nos produce gran temor no pudiésemos hablar con otras personas o si nadie nos pudiese explicar que algún estímulo que nos produce miedo en realidad no nos dañará? Lo que seguramente ocurriría sería que actuaríamos de una manera muy similar a como actúan nuestros perros, a menos que por un proceso de habituación nosotros experimentáramos frecuentemente estos estímulos y nos diéramos cuenta de que en realidad no nos dañarán.
Pues bien, debido a que los perros no hablan, éste es el único camino que tienen para adaptarse a una situación que les causa miedo.
Antes de analizar las reacciones de miedo en particular vale la pena hacer dos aclaraciones.
Primero, es necesario saber que si bien es cierto que un temor excesivo es contraproducente, no menos cierto es que en condiciones naturales tener miedo ante situaciones potencialmente peligrosas es normal e incluso beneficioso para los animales y también por supuesto para nosotros, los seres humanos. Segundo, un dueño debe evitar acariciar a su animal y hablarle a fin de explicarle que la situación no es peligrosa. Tanto el tono suave de la voz como las caricias pueden ser entendidas por el perro como un premio o una gratificación por su conducta, es decir, por tener miedo. Por supuesto, lo que también debe evitar hacer el dueño es castigar a su animal, ya que esta actitud puede no sólo agravar el comportamiento en cuestión sino también deteriorar el vínculo con el perro.
Miedo a objetos
Es frecuente observar que un cachorro, al encontrarse con un objeto nuevo y de gran tamaño se manifiesta temeroso. En general la actitud inicial del perro es retroceder de inmediato y luego, si el nivel de miedo no es muy elevado, aproximarse lentamente a fin de investigar al objeto en cuestión para comprobar si representa algún tipo de peligro. Este temor a objetos inanimados ocurre con mayor intensidad durante los primeros meses de vida del perro y se debe a una tendencia natural a sentir temor ante situaciones totalmente novedosas.
La manera más adecuada de ayudar a un cachorro a perder el miedo a diferentes objetos consiste en aplicar una técnica llamada desensibilización sistemática. Esta consiste en exponer el objeto a una distancia tal que no se manifieste temeroso para luego ir acortando la distancia en cada sesión de trabajo. Desde ya uno podría además felicitar con caricias al cachorro si comienza a acercarse al objeto sin manifestar miedo alguno.

Miedo a otros perros y a las personas
Entre las reacciones de miedo que pueden presentar los perros es necesario mencionar aquéllas referidas al temor hacia personas y/u otros perros. Este comportamiento fóbico puede responder a varias causas.
En primer lugar puede existir una predisposición genética del animal a presentar dificultad para relacionarse con otros congéneres y/o seres humanos; esta característica la denominamos timidez.
En segundo lugar podemos mencionar el denominado síndrome de aislamiento. El animal que lo padece se manifiesta temeroso o agresivo con otros seres con los cuales debería convivir armoniosamente.
Si el miedo o la agresión están dirigidos hacia los humanos se debe a que el cachorro tuvo un escaso contacto social con estos, fundamentalmente entre la tercera y la cuarta semana de vida, que es el período de socialización de los perros.
Si la fobia se presenta en relación con otros perros, es muy probable que el cachorro haya sido separado de su madre y sus hermanos de camada en forma precoz, es decir, alrededor de los treinta días de vida o antes.
Otra de las causas responsables de generar en un perro un comportamiento de fobia hacia las personas u otros perros son las experiencias adversas. Una persona que castiga a un cachorro puede provocar una reacción de temor hacia sí misma o también hacia otros seres humanos, mediante el proceso conocido como generalización A su vez un perro que ataque y agreda a un cachorro puede provocar la misma reacción, pero obviamente dirigida hacia sus congéneres.
Como en todos los casos de fobias el mejor camino a seguir es prevenir el problema proveyendo a los cachorros de una estimulación, una educación y un manejo adecuados. Sin embargo, si la conducta ya está instaurada la desensibilización sistemática sigue siendo la técnica correcta para intentar resolver los temores.
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